56 años de Fraternidad, Perfeccionamiento y Proyección Social · 1970 – 2026
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar
En el valle, la montaña
En la pampa y en el mar
Cada cual con sus trabajos
Con sus sueños, cada cual
Con la esperanza adelante
Con los recuerdos detrás
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar
Gente de mano caliente
Por eso de la amistad
Con uno lloro, pa llorarlo
Con un rezo pa rezar
Con un horizonte abierto
Que siempre está más allá
Y esa fuerza pa buscarlo
Con tesón y voluntad
Cuando parece más cerca
Es cuando se aleja más
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar
Y así seguimos andando
Curtidos de soledad
Nos perdemos por el mundo
Nos volvemos a encontrar
Y así nos reconocemos
Por el lejano mirar
Por la copla que mordemos
Semilla de inmensidad
Y así, seguimos andando
Curtidos de soledad
Y en nosotros nuestros muertos
Pa que nadie quede atrás
Yo tengo tantos hermanos
Que no los puedo contar
Y una novia muy hermosa
Que se llama ¡Libertad!
QQ∴HH∴, una Logia no cumple años de la misma manera que los cumple un hombre. Un hombre acumula años, una Logia acumula generaciones. Por eso, su verdadera edad no se mide por el tiempo transcurrido, sino por todo aquello que ha sido capaz de transmitir, sumando vidas a una obra que la trasciende. Los hombres que la fundaron ya no están, otros ocuparon sus lugares y otros vendrán después. Pero QQ∴HH∴ la Logia permanece.
Cuando escuchamos una obra musical, no estamos escuchando exactamente lo mismo que escuchó alguien hace tres siglos o hace tres décadas. La interpretación cambia, los instrumentos cambian, el intérprete cambia, el público cambia. Por eso una Logia se parece más a una obra musical que a un hombre. Los hombres pasan. Los intérpretes cambian. Pero hay una obra que continúa siendo interpretada, teniendo y formando un sentido para quienes todavía no han llegado.
Escuchemos la canción “Las Palabras” de Jorge Drexler.
A 56 años de nuestra fundación, los QQ∴HH∴ de la R∴L∴ Juan de Dios Arlegui Nº109 reafirmamos nuestra filosofía meliorista: la convicción ética de que la humanidad y el entorno social pueden perfeccionarse continuamente mediante el esfuerzo mancomunado, la entrega al prójimo y la fraternidad más pura.
Por el Gran Maestro y el Gobierno Superior de la Orden.
Por la Respetable Logia Juan de Dios Arlegui Nº109 por su quincuagésimo sexto Aniversario y su Gobierno.
Por las Autoridades e invitados especiales, Hermanos Visitadores, y Masones esparcidos por la superficie de la Tierra, especialmente los que sufren.
El nacimiento de la Respetable Logia Juan de Dios Arlegui Nº109 se gestó la noche del 03 de agosto de 1970 durante un ágape fraternal. Un grupo de masones acordó constituir una «élite de sentimientos» basada en la cohesión interna y la proyección extramuros. Bajo la guía de su primer Venerable Maestro, Q∴H∴ Rómulo Contreras Fuentes, se concibió el taller como una comunidad de ideas y afectos unida por el amor fraternal, la tolerancia y el progreso.
Los fundadores enviaron la solicitud formal al Serenísimo Gran Maestro René García Valenzuela. Acordaron nombrar la logia Juan de Dios Arlegui en homenaje al primer Gran Maestro de la Francmasonería chilena, quien residió en Viña del Mar, buscando perpetuar su memoria e imitar su ejemplo e ideal meliorista.
La Gran Logia de Chile autorizó oficialmente la creación del taller mediante el Decreto Nº82, fijando la ceremonia de instalación en el Templo de Av. Valparaíso Nº48.
Se celebró la primera reunión en instancia y se eligió a la oficialidad encabezada por el V∴M∴ Rómulo Contreras Fuentes.
Mediante el Decreto Nº84, se designó la Comisión Instaladora presidida por el Primer Gran Vigilante Oscar Pereira Henríquez.
Se consagró el nacimiento formal del taller en Solemne Ceremonia de Instalación.
En su primera Tenida Ordinaria, la logia rindió homenaje fúnebre al jurista español Luis Jiménez de Asúa, sellando su compromiso con la democracia, el republicanismo y los derechos humanos.
“Sólo he intentado cumplir con el compromiso que adquirí en mi iniciación”
“La calidad de una Logia depende de la transformación de una minoría en una comunidad de ideas y afectos, donde impere el amor fraternal, la cooperación y la colaboración. Un punto de reunión de todos aquellos hombres que, desorientados y aislados ante el ruido del mundo profano, buscan a otros hombres animados por los mismos sentimientos de tolerancia, paz y de progreso. Más que una élite intelectual, una élite de sentimientos.”