56 años de Fraternidad, Perfeccionamiento y Proyección Social · 1970 – 2026
A 56 años de nuestra fundación, los QQ∴HH∴ de la R∴L∴ Juan de Dios Arlegui Nº109 reafirmamos nuestra filosofía meliorista: la convicción ética de que la humanidad y el entorno social pueden perfeccionarse continuamente mediante el esfuerzo mancomunado, la entrega al prójimo y la fraternidad más pura.
Por el Gran Maestro y el Gobierno Superior de la Orden.
Por la Respetable Logia Juan de Dios Arlegui Nº109 por su quincuagésimo sexto Aniversario y su Gobierno.
Por las Autoridades e invitados especiales, Hermanos Visitadores, y Masones esparcidos por la superficie de la Tierra, especialmente los que sufren.
El nacimiento de la Respetable Logia Juan de Dios Arlegui Nº109 se gestó la noche del 03 de agosto de 1970 durante un ágape fraternal. Un grupo de masones acordó constituir una «élite de sentimientos» basada en la cohesión interna y la proyección extramuros. Bajo la guía de su primer Venerable Maestro, Q∴H∴ Rómulo Contreras Fuentes, se concibió el taller como una comunidad de ideas y afectos unida por el amor fraternal, la tolerancia y el progreso.
Los fundadores enviaron la solicitud formal al Serenísimo Gran Maestro René García Valenzuela. Acordaron nombrar la logia Juan de Dios Arlegui en homenaje al primer Gran Maestro de la Francmasonería chilena, quien residió en Viña del Mar, buscando perpetuar su memoria e imitar su ejemplo e ideal meliorista.
La Gran Logia de Chile autorizó oficialmente la creación del taller mediante el Decreto Nº82, fijando la ceremonia de instalación en el Templo de Av. Valparaíso Nº48.
Se celebró la primera reunión en instancia y se eligió a la oficialidad encabezada por el V∴M∴ Rómulo Contreras Fuentes.
Mediante el Decreto Nº84, se designó la Comisión Instaladora presidida por el Primer Gran Vigilante Oscar Pereira Henríquez.
Se consagró el nacimiento formal del taller en Solemne Ceremonia de Instalación.
En su primera Tenida Ordinaria, la logia rindió homenaje fúnebre al jurista español Luis Jiménez de Asúa, sellando su compromiso con la democracia, el republicanismo y los derechos humanos.
“Sólo he intentado cumplir con el compromiso que adquirí en mi iniciación”
“La calidad de una Logia depende de la transformación de una minoría en una comunidad de ideas y afectos, donde impere el amor fraternal, la cooperación y la colaboración. Un punto de reunión de todos aquellos hombres que, desorientados y aislados ante el ruido del mundo profano, buscan a otros hombres animados por los mismos sentimientos de tolerancia, paz y de progreso. Más que una élite intelectual, una élite de sentimientos.”